EDITORIAL: Asuntos pendientes

  • ML | Pleno de la Asamblea

A largos meses ya de haberse dado la instalación de la Asamblea Nacional, se continúa a la espera de que sus miembros aprueben un nuevo reglamento interno.

La vigencia del actual, con más de una década, subraya la importancia de su modernización, entre otras razones por la baja calificación que el organismo panameño registra frente a sus similares en el plano regional.

Más allá de que dicho reglamento contemple normas procedimentales para una entidad de su naturaleza y objetivos, las expectativas nacionales se dirigen al fortalecimiento de la entidad tanto en independencia como en solvencia de criterios para ver garantizada una verdadera separación entre los poderes del Estado.

Esto, en virtud de la obsecuencia mostrada en los últimos años al ceder espacio a las presiones del Legislativo, en vez de honrar el mandato constitucional de trabajar en colaboración armónica con éste. Aspecto no menos importante es el relativo a la calidad que debe asegurarse en las leyes por aprobar, y en el desempeño mismo de los diputados; esto, en correspondencia con la responsabilidad asumida por ellos con los electores.

En resumen, el mencionado nuevo reglamento tiene que atender la madurez institucional de la Asamblea y, fundamentalmente, el papel que ella debe cumplir en la evolución dinámica de la democracia panameña. Los diputados actuales aún están a tiempo de hacer algo trascendente.



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